martes, 24 de noviembre de 2009

Confesiones: “La visión sesgada de un sacerdote no es la de toda la Iglesia”.

Somos latinas/os y el cristianismo es parte de nuestra herencia. Llegó el momento de saber cómo es la respuesta que dan las religiones ante el VIH. Conversamos con Fray Luiz Carlos Lunardi de la Pastoral Católica sobre SIDA en Brasil, quien nos presentó interesantes hallazgos y críticas a las Iglesias latinoamericanas, en especial a su visión demasiado totalitaria y sesgada.

Corresponsal Clave: ¿Cuáles son los desafíos de la Iglesia católica ante la pandemia?

Fray Luis Lunardi: La Iglesia comprende que vivimos tiempos de una pandemia, que los comportamientos y valores van cambiando. El VIH exige mucho de las iglesias, en términos de releer las orientaciones morales, los textos bíblicos y su visión de sexualidad.

Debe existir una pastoral específica, no cualquier cura o fiel, sino una pastoral con personas católicas expertas, curas, obispos y monjas que conozcan y comprendan la pandemia y definir estrategias tanto para la prevención, asistencia a las personas que viven con el virus y a sus familias.

CC: ¿Por qué el uso del condón no es una propuesta de la Iglesia católica, cuando está demostrado que es el único método de prevención 100% efectivo?

FLL: No es verdad que la Iglesia está contra el condón, no hay ningún documento donde la Iglesia diga que estamos contra el condón. Pero no tenemos ningún lugar adecuado para sacar un pene de plástico y decir así se usa el condón, mucho menos lo haremos en una misa.

Para los cristianos la Iglesia propone sus métodos: abstinencia y fidelidad. Estas son las reglas de la Iglesia, y van dirigidas a los cristianos que quieren seguir nuestra fe.

CC: ¿Han evaluado que muchos fieles no siguen la voz de la Iglesia e incluso se han retirado por mantener una visión muy radical ante la pandemia?

FLL: A la hora de tener sexo no está ni la Iglesia ni el gobierno, solo está la pareja y ambos establecerán la forma de cuidar sus cuerpos. Si repartimos condones nadie le asegura ni a las organizaciones, ni al gobierno que las parejas lo van a usar. Por eso nosotros proponemos dos valores: abstinencia y fidelidad. La idea no es imponer sino orientar. Porque la persona es libre de decidir sobre sí. Lo que nosotros hacemos es trabajar la conciencia para que tenga poder de decisión.

CC: ¿Qué pasa cuando la Iglesia trata de imponer su credo a los Estados?

FLL: La Iglesia piensa que una epidemia tan diversificada que afecta a todos los perfiles de personas y culturas, que nos vuelve a todos vulnerables, solamente podrá ser resuelta si se informa de manera articulada y complementaria. Proponemos abstinencia y fidelidad para los cristianos. Para los demás que no son cristianos y no viven bajo esos valores es el gobierno el que tiene la responsabilidad de garantizar todos los métodos y los insumos para la prevención.

Hasta aquí la sustancial información brindada por Fray Luiz Lunardi. Ahora hace falta que la sociedad indague si en cada uno de los países de Latinoamérica los sacerdotes de la Iglesia respetan la posición de los distintos actores sociales y no desautorizan las propuestas de la sociedad civil.

Kenia Regina Sánchez

Equipo de Corresponsales Clave – Lima, 23/11/09