martes, 24 de noviembre de 2009

Currícula educativa incompleta promueve la discriminación

La currícula educativa que no contiene el tema de la orientación sexual no es integral y por lo tanto no ayuda a retrasar la propagación del VIH.

La educación sexual integral es un componente esencial para la prevención del VIH, particularmente si está orientada a las necesidades de los más jóvenes. Múltiples iniciativas sobre el tema se encuentran vigentes en América Latina y el Caribe en los niveles primarios, secundarios y hasta universitarios, pero muchos de estos programas no atienden el tema de la orientación sexual.

“Las currículas sobre educación que no contienen el tema de orientación sexual no son integrales y por lo tanto no ayudan a retrasar la propagación del VIH” expreso Héctor Sucilla, asesor de la Dirección General de Control del VIH/SIDA (CENSIDA) de la Secretaría de Salud de México.

El derecho a la información es vital para el completo desarrollo humano. Una persona informada es capaz de tomar decisiones oportunas desde una perspectiva de ejercicio de su sexualidad de manera responsable.

Algunos países de Latinoamérica promueven la abstinencia como forma exclusiva de prevención en los programas oficiales de educación sexual, lo que transgrede el derecho a la información y limita las opciones, ya que atienden exclusivamente a los intereses religiosos de unos pocos. Esto dificulta el desarrollo de estilos de vida saludables y respetuosos de la diversidad.

Es tiempo de que los gobiernos de la región latinoamericana y del Caribe integren temas transversales en los planes de educación sexual que refuercen la lucha contra la epidemia del VIH como ser el acoso, la homofobia, la lesbofobia, la transfobia, promoviendo el respeto de las distintas orientaciones sexuales. Es necesario ampliar la gama de posibilidades y no seguir promoviendo la creencia de que vivimos en un mundo exclusivamente heterosexual donde la reproducción es el fin primordial del ser humano.

“Diversos estudios reflejan que las nuevas infecciones por VIH se dan entre los 15 y los 18 años de edad. Esto nos hace pensar que los y las jóvenes se están exponiendo al VIH cerca de los 12 años de edad, por lo que podemos concluir que los programas gubernamentales sobre educación sexual no están siendo efectivos y/o estos poseen grandes sesgos que no satisfacen la necesidad de información de los y las jóvenes”, apuntó Sucilla.

Alex Sorto

Equipo de Corresponsales Clave – Lima, 23/11/09